Había una vez dos amigos que se llamaban David y Sergio. Querían ir de vacaciones a una isla llamada la Isla del Pirata. Encontraron a otro amigo, Mariano, que tocaba el piano muy bien. Emocionaba a la gente con su música. Le preguntaron: ¿Hola, cómo estás amigo? Él respondió: -Bien, como siempre.
De repente, otra persona llamada Luis, le dijo a Mariano que era la hora.
Sergio le preguntó:-¿para qué es la hora Mariano? Y le contestó: -para ir a la Isla del Pirata. Emocionado le decía:- ¿puedo ir, puedo ir? Y también lo decía David. El viaje era muy largo. Y cuando vieron el barco se quedaron muertos de envidia. Mariano se fue sin Sergio y sin David.
Un niño que fue a bucear los vio y le dijo: -¡Hola! Y como no hablaban se asustó y llamó a una ambulancia. Al cabo de dos meses se recuperaron, aunque se quedaron ciegos, porque eran ancianos.
Un poco más tarde se murieron y los enterraron en la Isla del Pirata.
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